Mostrando entradas con la etiqueta dark. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta dark. Mostrar todas las entradas

martes, abril 14, 2009

Vampire freak!!

A veces me pongo a pensar en todo el tiempo que llevo siendo fiel a mis ideales. No es algo fácil, la mayoría de gente que comenzó este camino junto conmigo, ya son padres de familia, contadores, licenciados... son personas que recuerdan aquella época de rebeldía adolescente y dicen “que mal estaba, que bueno que maduré”. Y precisamente son estas personas las que me tachan de inmaduro, bobo, simple, irresponsable, etc, etc.

Y es que era obvio.... algún día tenía que pasar, todo mundo me lo dijo. Pero yo no les creí.

El “dark” llegó a mi a eso de los 17 años. y fue extraño, porque a diferencia de muchos; yo nunca tuve un amigo “darkie” que me influenciara a seguir esa ruta; a mi nadie me habló de los vampiros y de la oscuridad y de la belleza de la noche y bla, bla, bla. Yo no fui influenciado por una novia darketa medio loca que se creyera vampiro... tuve una así, pero eso ya fue después.

Yo sólo los veía... veía a los “darkies” pasar por el corredor del metro Balderas y ni siquiera me quedaba claro que onda con ellos, a veces hasta los confundía con “punks”.

Por aquel entonces habré dado mi segunda leída a “Demian” de Herman Hesse, y seguro que ya me había chutado el resto de su obra: Bajo la rueda, Sidharta, Gertrude, Roshalde, El Lobo Estepario... si no mal recuerdo, comenzaba a leer el anticristo, y ya era un declaradísimo ateo: Había salido triunfal de más de una discusión religiosa familiar, así que ya estaba del otro lado.

También era fanático del arte de H. R. Giger, lo he sido desde que tengo memoria. Recuerdo que, por ahí de los 6 años, después de ver por primera vez “Alien” de Riddley Scott; y mientras todos permanecían callados al pasar los créditos finales; mi vocesita infantil rompió el silencio para decirle a mi papá:

-Ya no quiero un perro, ¡quiero un monstruo como el de la película!

Creo que las influencias más importantes en aquel lejano 1998, fueron: El anticristo de Friedrich Nietzsche; los cuentos cortos de H. P. Lovecraft y la película “entrevista con el vampiro”. Y en efecto; los vampiros fueron mi primer gran acercamiento al movimiento “Dark”.

Tuve una novia por esas fechas; cuando la conocí, ella también se sentía atraida por este misterioso y enigmático mundo del que salían extraños personajes metidos en gabardinas de charol y plataformas de 10 cm. así que entre los 2 comenzamos a investigar lo más que podíamos sobre este tema.

Por aquel entonces conocimos a un amigo que dominaba los juegos de Rol, y al que llamábamos “Saotome” por su parecido con un personaje de un anime japonés. Fue Saotome, quien finalmente consolidaría mi “conversion” al lado oscuro. Un día le platicaba todo lo que había encontrado sobre los vampiros (mi obsesión durante aquella época), y me llevé una grata sorpresa al darme cuenta de que él también sabía bastante del tema... de hecho no sólo sabía mucho, sino que parecía dominarlo ampliamente, pero de una forma extraña... como si lo hubiera aprendido... incluso como si él mismo lo hubiera vivido. El porqué de esto llegaría la primer vez en que me invitó a jugar “Vampire The Masquerade”

Participar en un juego de rol de vampiros, era mucho más de lo que podía pedir, era exactamente lo que me hacía falta para vivir mi obsesión vampírica al límite y para entender lo enamorado que estaba yo de la noche... de la oscuridad, de lo misterioso, de lo “dark”.

En mi vida, la música siempre ha jugado un papel fundamental; y en mi pequeña y retorcida mente adolescente; lo que me convetiría definitivamente en un “dark” sería la música; así que tenía que buscar por todos lados (si, ya se; en el 98 no había blogs... creo que ni el mp3 se inventaba) y cuando la encontrara, me tendría que gustar... no importaría lo buena o mala que fuera; ¡a mi me tenía que gustar! pues sólo así me “convertiría” en un dark.

El primer CD (pirata, por supuesto)que compre fue el “First and last and always” de Theatre of Tragedy -es curioso lo familiar que suena ese nombre para mi ahora y lo enigmático, raro y excéntrico que me pareció en aquel entonces- y para mi mala fortuna... no me gustó... no me gustó NADA, no lo entendí, no le tomé ningún tipo de gusto... me pareció tan... extraño que me resultó totalmente imposible de digerir.

Hice un segundo intento: Einsamkeit de Lacrimosa... si, si, ya se que esos no son los discos más recomendables para comenzar a afinar el oido gótico, pero es que yo estaba solo. Yo había decidido inclinarme hacia la oscuridad por mi mismo, y no contaba con alguien que me fuera guiando por estos senderos... En aquel entonces y como segunda impresión: Lacrimosa tampoco me gustó.

Tercer intento: A Deeper kind of slumber de “Tiamat”. No me impactó, pero por lo menos tenía riffs muy similares al rock que yo escuchaba en ese momento; tenía una estructura más similar a la música comercial que yo conocía y por eso me pareció muchísimo más digerible. De los 3, decidí quedarme con Tiamat, pero estando consciente de que, dentro de la música dark, no había nada para mi... o por lo menos eso pensé.

Contrario a muchos otros “darkies”, el look nunca me pareció algo fundamental. Debo confesar que un par de veces traté de vestirme muy extremo, pero ni me gustaba el resultado, ni me sentía a gusto con él... cuando traía más hevillas plateadas que monedas en las bolsas, no paraba de sentirme como un fake, como algo que realmente no soy. Pero por otro lado; ponerme cualquier cosa (por pequeña que fuera) de algún color que no fuera negro; me hacía sentir como un payaso de circo listo para salir por el culo de un elefante.

De modo que mi “indumentaria dark” siempre fue muy básica: negro de pies a cabeza y con uno que otro colguije plateado. That’s all.

Pero aquí viene lo más cabrón de todo... a pesar de todos los años que llevo autodenominándome “dark”... la verdad es que es algo que se me hace tan tonto, ambiguo, rebuscado, irreal... porque (y aquí viene la pregunta del millón) ¿Qué es ser dark?... o más específicamente ¿Que es ser dark en la ciudad de México en la primer década del 2000? ¿acaso deberíamos ser como los punks (algunos) que se unen y se manifiestan y luchan por legalizar la marihuana? ¿O tal vez deberíamos ser como los skates y dedicarnos a un deporte extremo? ¿o más bien como los scouts y salir a tocar puertas para que aunque sea nos den dulces?... por principio de cuentas ¿deberíamos UNIRNOS? ¿unificar el movimiento DARK? ¿darle matices idealistas y ganar adeptos como si se tratara de un partido político?... ¡¡que alguien me explique!!

Pero bueno... eso es harina de otro costal y ya se hará bolas quien tenga que hacerse bolas con eso.

Por mi parte, sólo puedo dejar la definición que A MI de forma muy personal, me parece la más adecuada para definir lo que es y no es, lo que puede y no puede... y como sigo siendo un ser humano (a pesar de todos mis intentos) se que voy a caer en racismos y exclusiones, a veces con toda la intención de hacerlo.

En esta ciudad y en este siglo, ser un “dark”, significa tener sed por saber más. Significa tener la mirada despierta para entender que, NO TODO en la vida es luz, bondad, paz y alegría. significa tener la plena conciencia de que, más allá de lo que el siglo pasado trató de meternos en la cabeza, el ser humano no es sólo bondad, no es sólo luz, por el contrario, somos seres que viven eternamente en medio de polos opuestos. Es entender que así como tenemos luz, dentro de nosotros, también reina una gran oscuridad que nos mueve y nos motiva a entender cosas que la gente “normal” no puede... porque nosotros no vemos este mundo desde la perspectiva del ser humano ordinario, sino desde el punto en donde el día se desvanece con la noche y el hombre se hace uno con la mujer y la paz encuentra equilibrio con la guerra. Porque forzosamente debes conocer ambos lados de la moneda antes de elegir cuál te gusta más. Y yo creo que eso es ser dark... No todos los que han conocido ambos lados de la moneda son darks... pero todo aquel que eligió el lado escuro, es, sin duda, porque conoció los 2.

Si tuviera que sintetizar, diría que: Ser dark, es haber entendido que hay cosas que escapan a nuestros conceptos abstractos de seres humanos, y que se encuentran, como diría Nietzsche: Más allá del bien y el mal.

sábado, octubre 25, 2008

Evolución Rock


Iba con Cecilia platicando de rock, mentí que había ido al concierto de Caifanes, ese legendario en la Venustiano Carranza donde todos se volvieron locos y quemaron camiones. Le conté que que tenía el cd de Maldita Vecindad y que en Meave compraba mis playeraa merol (cuando en realidad sólo había comprado una, de Aerosmith)




Con la cara desfigurada de la emoción, me preguntó si me gustaba la de Maldito Duende, volví a mentir y le dije que sí. Tal fue el impacto que provocó en mi verla tan emocionada con esa rola, que dicidí investigar de qué se trataba.




Un par de años atrás, antes de convencer con berriches a mi Mamá de que rentara Multivisión, el canal 7 pasaba videos, ubico perfecto el de Lemon de U2 (que desde entonces me caía gordo), uno de Elton John con una vieja (dont break my heart, creo, y me gustaba, chale) y por supuesto los videos que cambiaron mi vida para siempre: Crazy y Crying de Aerosmith (verlos, era para mi una experiencia sexual, me cae)




Este par de eventos, fueron los que en realidad me acercaron al mundo del rock. En la secu recuerdo las bancas tageadas de Guns N' Roses, Metallica, Fobia, INXS, etc. Sin embargo nada de ello me había influenciado tanto, ni mis compañeros rockeros, ni el mismo Panguan quien se sabía de memoria los nombres de los de Metallica, o Gerardo, que amaba a Pink Floyd (como 13 años de edad, respectivamente) o los malotes de la secu "los Gallos", a clavarme a este género.




Volviendo al año 96, con Cecilia, fue que inicié oficialmente mi vida en el rock. A partir de ahí fue que escuché más música, descubrí a esas bandas tageadas en las bancas, fui a mi primer concierto (La Ley en su gira "Invisible") y encaminé mis gustos en el mundo alternativo (Garbage, Beck, Nirvana, etc).




Un día, Marilyn Manson llegó. Me pareció lo más cool del mundo (cuando esta palabra no estaba tan prostituida), lo más original, lo más chingón que había visto en mi corta vida. Golpear mi cabeza contra las rejillas del Palacio de los Deportes en su concierto me parecía el acto más increíble, transgresor y rebelde que podía hacer contra la cultura (weird) y alzar mi mano con los dedos merol ante la bandera gringa con el logo de Manson fue sin duda el extasis de mi sentido de pertenencia.




Descubrí también, que ser rockero (o al menos perecerlo) era atractivo para las niñas. Me di el lujo de batear un par, de andar con un par de darketas locas, de andar con fresas y ser popular por el "contraste", vamos, hasta de sentirme protagonista de un videoclip por "fajar" a ritmo de alguna rola rocker.




Pelo largo y luego uñas negras. El dark había llegado. Trabajar en un puesto de cómics me hizo conocer un sub mundo más alternativo aún, degenerado, sádico, pero con mucho sentimiento. Este adolescente inseguro pero firme en su camino ahora escuchaba Lacrimosa, Therion, Tiamat, Wolfsheim, Rammstein y comenzaba a usar sólo ropa negra, adiós playeras de Beavis & Butthead y MTV compradas en MixUp, oh no, no señor, eso era muy fresa y ñoñísimo. Ahora, la onda era comprar estoperoles, satín, botas de plataforma ridículamente alta, delineado de ojos y claro, playeras darky-metaleras con nombres de bandas indescifrables.




Totalmente chopo pudo ser el lema. Inconciente de la verdadera esncencia de los Darks (si es que la tienen, si no en México, en alguna parte del mundo) yo me sentía uno. Sin declararlo nunca oficialmente, mi look ya me esterotipaba en esa banda. En el CCH, había porsupuesto el club de los darketos, sin embargo nunca estube con ellos, y a decir verdad hasta me parecían ridículos y nefastos, recuerdo bien a un cabrón todo ñango de vestidos largos como de la llorona y una corona de espinas... pobre wey.




De ahí, hasta la universidad seguía creyendo que lo mío era lo gótico, mi máxima experiencia oscura había sido besar una darketa bajo la lluvia, en la noche y en medio del campo de futbol, o besar a otra chica de labio negro bajo las escaleras a escondidos de su novio de dos metros y bien malote (un día antes de que intentara aventarse de un puente). Sin embargo, y pese a casi 3 o 4 años bajo esa bandera me di cuenta que esa onda no era en realidad como yo. Yo era más listo, más abierto y sobretodo, muchísimo más feliz que aquellos darketos ceceacheros.




Quizá el shok social que pasé al irme de CCH y entrar a la UDEC, me ayudó a volver al rock, bandas nuevas en esos ayeres como Godsmak, Limp Bizkit y Linkin Park me regresaban primero al Merol (Nu merol ya), y luego más adelante, entrando al 2mil Los Strokes, Queens of the Stone Edge y Audioslave me aterrizaron casi 6 años más tarde al mundo alternativo rockerón una vez más.




Hoy, a 12 años de esa charla con Cecilia, a 14 años de mis chaquetas mentales con Crazy y Crying y a casi 5 años de no volver a pintarme más las uñas de negro, vuelvo a estar en mi escencia musicalmente hablando. El Queto del 96 ha vuelto, corregido y aumentado, renovado. Ahora tengo una nueva conexión con ese Queto que bailaba en círculos en las fiestas abrazado de la banda (hugo, aline, gaby y hasta Iván) a ritmo de Beck y de The Cure. Hoy, no es Veruca Salt, La Gusana Ciega o Foo Fighters, pero sí su equivalnete en cuestión alternativa, desde Silversun Pickups, hasta The Dears, Bloc Party o Veto.




No sé que venga después, no sé con qué nos sorprenda el rock en el futuro, pero de lo que sí estoy seguro, es que sea lo que venga, viene con más luz que nunca.